domingo, 9 de marzo de 2014

Bogotá ya no nos quiere.

" Puedo escribir y no disimular, es la ventaja de irse haciendo viejo"

Y otra vez, una vez más , Sí; ella tan oscura como de costumbre, prefiere no perder su estilo. Arrancando y engullendo frenéticamente los pequeños retazos de azul que aún revolotean negándose a oscurecer cada rincón, cada roto, cada vació, cada pecho, cada pútrida alma cada todo...
Sí, ella tan oscura y egoísta, sola y meláncolica, ella abrazando a su luna, ella tan oscura como siempre. Sí, ella, la noche. "La noche solo es el final para los animales dormidos del bosque"

Cada ojo que busca escapar de la mierda de Bogotá, cada ojo que revolotea cual mariposa por el rostro que lo aprisiona. ¡Pero no! Bogotá es fría e intensa, no permite anarquías en su anarquismo burdo y chambón. Cada transmilenio que rompe cada calle y en su estómago devora hasta las fibras cada humano, ciudadano ajeno a su realidad.
Y aquí yo ¿Ajeno? ¡No! Entumecido , engullido por la noche, parado en el cristal del reloj, creando conceptos nunca antes visto de tiempo-espacio, parado en el minutero que es la 19, apunta de estallar mientras el segundero se acerca retumbando como el corazón delator que es. El tiempo no existe, no hay nada, no hay. Surrealismo puro y maldito.
Deambulo por las calles donde los próceres de la patria daban sus vidas por la libertad, pero no saben que la muerte los hizo libres al fin. Como alguna vez dijo don Gustavo Adrián Cerati, creando mundos en su cama muy lejos, soplando Buenos Aires, "Todo es mentira (Sh)a verás, la poesía es la única verdad" Tu única certeza es la muerte, la muerte te hará libre al fin.

Cada callejuela bañada en sangre, ¡Gritos de libertad sangre combativa! con un rojo más oscuro que el negro(Por fin encontramos ese color más oscuro que el negro) Sangre de nuestros próceres ¿próceres? ¡No! Los verdaderos dolientes fueron nuestros campesinos, indígenas, nuestras madres de Soacha así como las madres de la plaza de mayo que "Se negaron a olvidar en los tiempos de amnesia obligatoria" ¡Nosotros!

"Hemos venido a cambiar vuestros sueños por la fe, vuestro oro por tener un dios y un rey a quien seguir. Guerra, muerte, destrucción. Nuestro himno ¡Qué valor!"

Cada piedrecilla azotada por tanto tacón, tanta mujer triste de los viernes por la noche, cada zapato de charol de cada infame sujeto fálico con delirio de grandeza, cada proxeneta, cada pobre puta, cada niño arropado con cemento, cada "indigente" o habitante de la calle; todo depende de tu nivel de dignidad para nombrarlo. Cada cerveza a medio tomar, a la mitad y cada humo de cigarrillo que es violado por el aire, el frío. Cada aliento que se impregna en cada beso, en cada labio roto y maldecido o bendecido, cualquiera sea el caso.Cada corazón que late fuerte, Cada brasier que se ensucia en la cama de algún cerdo, cada poeta muerto e inexistente. Cada pared rayada y cada grafo derramado.Cada universitario drogado, LSD, Anfetaminas, mierda en tus venas, mierda en vida, mierda eres tú. Cada borracho desalmado y desarmado, roto y agobiado. Cada letra de cada libro, cada cerebro vacio, cada estudiante emputado y airado, decidido a cambiar su mundo, su realidad y no querer ser un norte-suramericano, cada clamor de pueblo, cada idea escupida en forma de grafema , de símbolo, cada mente deshauciada.
Cada, cada, cada....

Recuerdos en desorden y libros con pasta dura nos recuerdan que Bogotá ya no nos quiere.








"Me imagino dejando que pasen las horas sentado en la misma cama. Mirando la televisión sin mover un dedo, sólo por curiosidad de saber qué hace el tiempo con uno cuando uno no hace nada con el tiempo"

Ray Loriga








Sebastián Vélez Aponte.... Y otros.