Subiendo a uno de esos aparatejos verdes alimentadores que alimentan la feroz boca de esos bus(c)efalópodos rojos recuerdo la hora y el lugar, pienso, divago, sonrío, me dejo llevar por los acordes que mi reproductor escupe sobre los oídos.
Calle 26, esta vez no es la misma ruta de siempre, esta vez es hacia esos rincones nocturnos que demuestran lo que es la ciudad, lo que hace, lo que sueña y lo que grita. Bajo de la estación y mi memoria evoca UN LUGAR hecho con citas de amor. Con un alto numero de aturdimientos causados por tacones, faldas, besos, robos,latidos ¡Pum Pum!¡Pum Pum! que me atañían desde la mañana intenté darme encuentro con una de esas amistades que demuestran que no solo puedo contar con mi ombligo,hace un buen tiempo no compartíamos juntos y al caer en cuenta que la última vez que habíamos derrotado a las penas juntos fue disfrutando lo mismo que nos unía esta noche; La fusión del Rap,Jazz y blues,¡Esto era todo un blues para el tórax!
Cervezas,cigarros, anécdotas de almas encontradas por una misma causa, almas pretendiendo sanarse con la buena música, la revolución musical y social. Se sabe que la verdadera revolución nace en las crisis, crisis de humanidad. La revolución sin baile no es revolución y para ser bailable se debe sentir música, la perfecta cuadratura del circulo "¡Baila cabrón, baila, baila o muere"1
Lucía Poesía caminaba por cada rincón del lugar de la mano de la luna que, como se había dicho, estaba preparándose para engalanar la noche. Un suave vestido de color pálido le cubría las piernas, bajaba por estas como el telón del teatro de los sueños, su lado oscuro era el baúl de los recuerdos por donde se llega AL OTRO LADO DEL OLVIDO, una balada jazz de Coltraine que deforma el espacio-tiempo de los asistentes,figura como el humo del cigarrillo que no se fumó y el aire que rompe el aire, intenta no respirar.
La mística sonora sigue mientras la araña recorre mis piernas subiendo y subiendo acariciando los deseos que se forjan desde la mente, forma redes de ilusiones sobre mi cabello y como un tatuaje se plasma en mi hombro para permanecer allí, intacta y predispuesta a todo desasosiego en calma.
El brindis de la noche se dio por medio de las copas de la vida, alzo el vaso más vacío que yo y lo lleno de deseos vívidos, remordimientos y el olvidar de poner los pies en el suelo para sentirme mejor. Se brindó por el jazz y el blues, por la primer fotografía que fue tomada sin tabús, por la música de esos críos del rap de antes, por pintores y cinéfilos cantantes. Con los dedos se enumeraban sobre el cielo los Ramones, los Beatles y los Rolling Stones. Billie Holiday y Nina simone. Por el estilo y la manera de volar de Ray Charles. Brindamos por Janis Joplin,Jimmi Hendrix, Charles Chaplin. Va por Parker y por Marly. La persistencia de la memoria de Salvador Dalí, por el búfalo de la noche y la belleza de Amelie. Kusturica y Scorsese, por Frida Kahlo y todo el dolor que en su obra aparece. Por el tango y por Fiodor Dostoievski. Un trago largo y doble en honor de Charles Bukowski y a la puta que se robo sus poemas. Por las Calles de Banksy por Warhol y su Art pop. Y claro, por el amor, el amor al Hip Hop.
Voces femeninas inundan el salón.
Con la desazón de no haberme expresado bien, con el micrófono en una mano y el corazón en la otra, de haber dejado una mala impresión al hablar de la importancia que tenía este grupo para la percepción del Rap en Bogotá. Un rap pisoteado y mal visto, pordebajeado y algunas veces sin sentido, un rap preso de los esteriotipos, muy malos por cierto. Pero que sabiamente don Pet Fella supo calificar de experiencias únicas, el rap es eso, una experiencia personal que no puede ser clasificada, es vivencia y percepción. Siguieron algunas conversaciones con los habitantes de esa ciudad con paredes de bar.Del club de la resistencia.
Y al haber conocido esta noche "The dark side of the moon", el lado oscuro de la luna bogotana llegaba la hora de conocerla en Do,Re,Mi, Fa, Sol, La. Llegaba la hora de conocer el lado oscuro del corazón pues "Con la fuerza de gravedad que hay en esta ciudad y (sh)o sin un amor ¿Dónde iremos a parar?" Cada uno se internaba en lo más profundo de su habitación roja, como la sangre, descubriendo sus más oscuros brillos, descubriéndose a si mismos.
-¿A qué me dijiste que te dedicabas? Era algo absurdo-
-Soy astronauta, escribo-
Y así fue como nos volvimos los tripulantes de esa nave, impulsada por la firmeza y fuerza de las 6 cuerdas de un bajo, vomitando sonidos de amores perdidos, disfrutando su última noche con los "Pequeños muchachos".Saxófonos bailables inundando el río del alma, guitarras y teclados al unísono y golpes de tambor que retumban el cuerpo.
Las teorías del caos se juntaban para darnos malos besos, besos perdidos, besos no dados, besos desperdiciados.
Mientras las noche se embriagaba al son bogotano bajábamos, dibujando la carrera séptima detrás de nosotros.Los espíritus que adornan la ciudad deambulaban sin rumbo alguno, buscando su propia supervivencia en la verde (?) Bogotá, verde que te quiero verde(sería mejor gris que te quiero gris como dijo Chaparro Madiedo, grisaceamente perfecta)
Palabras que rondaban el aire melancólico, otra vez volvíamos a la realidad, a pensar en los líos de faldas, tacones, besos, amores,colchones,perfumes, tristezas y nostalgias.
Un abrazo para finalizar la acolorada y cargada noche, aún la luna bailaba, aún volaba para Marte.
Un taxi nos lleva hacia un lugar para ser feliz así no me acompañe nadie salvo la música que viaja en el aire.
"Para qué releer a Platón cuando un saxofón puede hacernos entrever igualmente otro mundo.
Hubo un tiempo en que, no logrando concebir una eternidad que pudiera separarme de Mozart, no temía a la muerte. Lo mismo me sucedió con cada músico, con toda la música...
Sólo la música puede crear un complicidad indestructible entre dos seres. Una pasión es perecedera, se degrada como todo aquello que participa de la vida; mientras que la música pertenece a un orden superior a la vida y, por supuesto, a la muerte"
Lucía Poesía caminaba por cada rincón del lugar de la mano de la luna que, como se había dicho, estaba preparándose para engalanar la noche. Un suave vestido de color pálido le cubría las piernas, bajaba por estas como el telón del teatro de los sueños, su lado oscuro era el baúl de los recuerdos por donde se llega AL OTRO LADO DEL OLVIDO, una balada jazz de Coltraine que deforma el espacio-tiempo de los asistentes,figura como el humo del cigarrillo que no se fumó y el aire que rompe el aire, intenta no respirar.
La mística sonora sigue mientras la araña recorre mis piernas subiendo y subiendo acariciando los deseos que se forjan desde la mente, forma redes de ilusiones sobre mi cabello y como un tatuaje se plasma en mi hombro para permanecer allí, intacta y predispuesta a todo desasosiego en calma.
El brindis de la noche se dio por medio de las copas de la vida, alzo el vaso más vacío que yo y lo lleno de deseos vívidos, remordimientos y el olvidar de poner los pies en el suelo para sentirme mejor. Se brindó por el jazz y el blues, por la primer fotografía que fue tomada sin tabús, por la música de esos críos del rap de antes, por pintores y cinéfilos cantantes. Con los dedos se enumeraban sobre el cielo los Ramones, los Beatles y los Rolling Stones. Billie Holiday y Nina simone. Por el estilo y la manera de volar de Ray Charles. Brindamos por Janis Joplin,Jimmi Hendrix, Charles Chaplin. Va por Parker y por Marly. La persistencia de la memoria de Salvador Dalí, por el búfalo de la noche y la belleza de Amelie. Kusturica y Scorsese, por Frida Kahlo y todo el dolor que en su obra aparece. Por el tango y por Fiodor Dostoievski. Un trago largo y doble en honor de Charles Bukowski y a la puta que se robo sus poemas. Por las Calles de Banksy por Warhol y su Art pop. Y claro, por el amor, el amor al Hip Hop.
Voces femeninas inundan el salón.
Con la desazón de no haberme expresado bien, con el micrófono en una mano y el corazón en la otra, de haber dejado una mala impresión al hablar de la importancia que tenía este grupo para la percepción del Rap en Bogotá. Un rap pisoteado y mal visto, pordebajeado y algunas veces sin sentido, un rap preso de los esteriotipos, muy malos por cierto. Pero que sabiamente don Pet Fella supo calificar de experiencias únicas, el rap es eso, una experiencia personal que no puede ser clasificada, es vivencia y percepción. Siguieron algunas conversaciones con los habitantes de esa ciudad con paredes de bar.Del club de la resistencia.
Y al haber conocido esta noche "The dark side of the moon", el lado oscuro de la luna bogotana llegaba la hora de conocerla en Do,Re,Mi, Fa, Sol, La. Llegaba la hora de conocer el lado oscuro del corazón pues "Con la fuerza de gravedad que hay en esta ciudad y (sh)o sin un amor ¿Dónde iremos a parar?" Cada uno se internaba en lo más profundo de su habitación roja, como la sangre, descubriendo sus más oscuros brillos, descubriéndose a si mismos.
-¿A qué me dijiste que te dedicabas? Era algo absurdo-
-Soy astronauta, escribo-
Y así fue como nos volvimos los tripulantes de esa nave, impulsada por la firmeza y fuerza de las 6 cuerdas de un bajo, vomitando sonidos de amores perdidos, disfrutando su última noche con los "Pequeños muchachos".Saxófonos bailables inundando el río del alma, guitarras y teclados al unísono y golpes de tambor que retumban el cuerpo.
Las teorías del caos se juntaban para darnos malos besos, besos perdidos, besos no dados, besos desperdiciados.
Mientras las noche se embriagaba al son bogotano bajábamos, dibujando la carrera séptima detrás de nosotros.Los espíritus que adornan la ciudad deambulaban sin rumbo alguno, buscando su propia supervivencia en la verde (?) Bogotá, verde que te quiero verde(sería mejor gris que te quiero gris como dijo Chaparro Madiedo, grisaceamente perfecta)
Palabras que rondaban el aire melancólico, otra vez volvíamos a la realidad, a pensar en los líos de faldas, tacones, besos, amores,colchones,perfumes, tristezas y nostalgias.
Un abrazo para finalizar la acolorada y cargada noche, aún la luna bailaba, aún volaba para Marte.
Un taxi nos lleva hacia un lugar para ser feliz así no me acompañe nadie salvo la música que viaja en el aire.
"Para qué releer a Platón cuando un saxofón puede hacernos entrever igualmente otro mundo.
Hubo un tiempo en que, no logrando concebir una eternidad que pudiera separarme de Mozart, no temía a la muerte. Lo mismo me sucedió con cada músico, con toda la música...
Sólo la música puede crear un complicidad indestructible entre dos seres. Una pasión es perecedera, se degrada como todo aquello que participa de la vida; mientras que la música pertenece a un orden superior a la vida y, por supuesto, a la muerte"
Émile Michel Cioran
Sebastián Vélez Aponte
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1. Efraim Medina Reyes "Lo que todavía no sabes del pez hielo"
