Despierto,
la luz aclara el espacio-tiempo que me rodea y reconozco sus figuras, sus
cuadros, sus círculos, sus gentes. Ya he estado acá, mi cuerpo lo sabe y siento
ese vino caliente de sus besos, su lengua palpa lentamente mis dientes, entra
tímida y temerosa, reconociendo su espacio bucal. Su lengua me hunde en la más
preciosa agonía, me lanza al abismo insalvable de sus brazos, toca mi paladar y
lo saborea, yo la dejo, está en su hogar, que la ha esperado desde tiempos
remotos sin percatarse de ello pero apenas se tocan las lenguas mis células la
abrazan y la hacen suya, le dan la bienvenida sin saber que algún día se irá
¿Para volver? No lo sabemos. Mis
manos recorren su cintura y entran en su piel, sienten la tela de su lindo
vestido azul y a mano armada se roban sus caderas arrancándolas de su cuerpo
original, el de ella, para guardarlo en mi cajita de recuerdos. Y su lengua
sigue merodeándome los sesos, tomando mi oxígeno, quitándome la vida.
Madre, madre mía, no llores,
te necesito fuerte, te necesito viva, te necesito allí, en mis egoístas
momentos. Vuelvo a tu interior, todo lo que quiero está entre interiores. Estoy
adentro, tu placenta me llena de seguridad, me alimenta y me da vida, me
revuelco de nuevo en ti sintiendo tus manos y tu dulce voz ¡Calma bebé, ma está
aquí! Y en mi egocéntrica existencia te robo la tuya. ¡No te vayas! No me dejes a la deriva. Estoy
tirado en una sala de parto de un horrible hospital ¡Mamá!
De un tirón deshilachas mis labios y son tuyos, haz con ellos lo que
quieras, cómelos, digiérelos, los necesito solo para ti, para gritarte palabras
de amor, palabras sexuales en idiomas desconocidos. Termíname
el cuerpo (Sigue la banda sonora de mi vida) “Come de mí, come de mi carne”
¿Qué haces acá hombre? ¿No
ves lo tarde que se ha hecho ya? ¿No ves todo el daño que has hecho? ¿No ves
todo el daño que sigues haciendo? Lo sé, no lo quisiste así pero así pasó ¿Has
oído a mamá? ¿No escuchas su llanto? ¿Sabes que es por ti, verdad? Qué mal
padre has sido, qué mal padre eres, qué mal padre serás.
¿Te
acuerdas cuando hablábamos del tiempo? ¿Lo recuerdas? Mientras jugábamos al
cuerpo, a las sensaciones hablábamos de la inexistencia del tiempo con una
Bogotá de testigo, allí, quietecita mirándonos
mientras nos arrancábamos los miedos que ya volvieron. Hablábamos del
tiempo y sus diabólicas maneras de jugar conmigo, contigo, con todos. ¿Qué es
el tiempo sino esa cerveza que quema mi garganta y demás partes de mi ser? Y sigo entrando a hacer shows melodramáticos
con frases alcohólico-literarias.
Ma, ma ¿Dónde estás? No
desfallezcas, aún quedan sueños por cumplir, hay quedan mares por nadar, confía
en mí, ma, confía que yo no te dejaré en este infierno de gente. Caminaremos
sonriendo mientras la luna y su conejito nos guían por el camino de las
utopías, reiremos de tiempos pasados, reiremos recordando cada trozo vivido que
sacamos del corazón.
Sí, mami, sí. Esa sonrisa
tuya me encanta, sigamos caminando.
¿Te das cuenta? ¿Te hago muchas preguntas? Pues
jódete, así como tú nos jodiste. Anda, hazte la victima y embadúrnate en tu
mierda. No, no juego a la moralidad, no lo pretendo. Te amé por un rato
¿Sabías? ¿Lo supiste? ¡Cómo lo vas a saber si nunca estuviste aquí¡ Pero yo me
pregunto ¿Qué puedo hacer? Llevo tu apellido, es como un estigma, como el
estigma de Caín, del que habla Herman Hesse; ese estigma. ¡No metas a la abuela
en esto! Ella fue una madre ejemplar, ¡Y mucho menos al abuelo! ¡No!, la culpa
no es de ellos, es tuya y eso te carcome, andas buscando culpables. ¿Así debe
ser todo? ¿Condenados a decepcionar a nuestros padres y ser malos hijos? ¡Vaya
apellido el nuestro! ¿Renegar de mi historia, de mi familia? ¡Nunca! Si eso es
lo que tú haces, no yo. Yo solo te niego a ti papá
El deseo se fragmenta en miles de pedazos e inunda mi ser como una piscina, allí está creciendo por ti a cada maldito segundo que pasa, queriendo romper las cadenas del reloj que separan nuestros cuerpos, nuestras carnes. "Quiero ser tu perro fiel, tu esclavo sin rechistar"
Me recojo y coloco en
posición fetal, me abrazas y me calmas, estoy llorando en una esquina, las
rodillas se me han raspado y tú me lames el alma muy suavemente, ma,
acaríciame, soy solo un niño agobiado, cuídame en tu vientre, cuídame con tu
calor y no dejes que me pase nada, no, no lo dejes. Arrópame en las noches de
frío y recítame cuentos en las noches tenebrosas , inventa historias de
superhéroes de provincias lejanas que se parezcan a mí, recoge con un pañuelo
toda la sangre que cae de mi nariz.
“Ooooh baby oooh baby oooh
baby, You'll always be baby to me”
Soy
caprichoso y debo envolverme en ti ¿No puedes? Claro, te comprendo, aquí estaré
esperando para que me sigas desordenando los huesos. Anda, ve y cálmate, aquí
estoy y mis pies echarán raíces por toda la ciudad mientras camino.
El rencor es el sentimiento más grande y es el que me llena con tu imagen, me hierve la sangre y empieza a despedir un olor pútrido que llena cada rincón de la habitación. Me canso de ser roca, las rocas son quietas, inpávidas y frías, empiezo a moverme y separarme de ti, te odio y lo sabes y no haces nada para cambiar eso, no quiero hacer nada para cambiar eso, te odio, te odio, te odio.
El tiempo pasa insoportablemente rápido sin ti, los días se han
convertido en manufacturaciones de tus recuerdos, se desangran velozmente
dejando sus viscosa sangre en el asfalto y camino pisando horas, minutos y
segundos, me entierro el minutero entre los pies, duele, puto dolor temporal. ¿Quién inventó que para quererte necesitaba ese artilugio temporal? Te quise porque te sentí, no importan las leyes físicas, para mí es real mi amor por ti, mi deseo desquiciado y mudo por tu culo, te quiero porque te siento.
¿Te
vas? ¿Por qué? Aún no terminas con mi cuerpo. Este bar en el que estoy huele a
ti, y a mí sudor, este bar huele a cerveza y a vino.
-¿A
qué vino señor?
-Por un vino para ella.
Soñé, soñé con un profundo olor a pino, soñé que se encontraba al fondo de un camino empedrado, al fondo de la avenida de la esperanza. Caminé, paseando suavemente recogiendo el suave olor con mucha calma, saboreandolo e inyectándomelo. Había un árbol, me recosté sobre él y hablamos, escogiendo cada palabra, cada sentimiento que decir, se paró el aguacero que nunca cayó, ahora eramos dos gotas flotantes, se rompió la cadena que ataba el reló' a las horas, pasa, pasa y pasa impávido, la neblina cubre la noche y suavemente me levanto, miro a la fina oscuridad que me rodea y soy yo dentro de mí, huele a bosque, huele a un hayuelo, huele a vida. Soñé que amaba todo en cuanto podría existir y no existir, amaba el ying y el yang de las cosas. Allí, allí estabas tú, con tu suavidad corporal, un vago sentimiento de calma me entumecía y me llenaba de paz.El camino de la mayoría es fácil, el nuestro es difícil, caminemos al rededor del bosque noruego mientras busco mis raíces.
-Sebastián Vélez.