miércoles, 11 de febrero de 2015

Raíz de madera noruega

Despierto, la luz aclara el espacio-tiempo que me rodea y reconozco sus figuras, sus cuadros, sus círculos, sus gentes. Ya he estado acá, mi cuerpo lo sabe y siento ese vino caliente de sus besos, su lengua palpa lentamente mis dientes, entra tímida y temerosa, reconociendo su espacio bucal. Su lengua me hunde en la más preciosa agonía, me lanza al abismo insalvable de sus brazos, toca mi paladar y lo saborea, yo la dejo, está en su hogar, que la ha esperado desde tiempos remotos sin percatarse de ello pero apenas se tocan las lenguas mis células la abrazan y la hacen suya, le dan la bienvenida sin saber que algún día se irá ¿Para volver? No lo sabemos.Mis manos recorren su cintura y entran en su piel, sienten la tela de su lindo vestido azul y a mano armada se roban sus caderas arrancándolas de su cuerpo original, el de ella, para guardarlo en mi cajita de recuerdos. Y su lengua sigue merodeándome los sesos, tomando mi oxígeno, quitándome la vida.

Madre, madre mía, no llores, te necesito fuerte, te necesito viva, te necesito allí, en mis egoístas momentos. Vuelvo a tu interior, todo lo que quiero está entre interiores. Estoy adentro, tu placenta me llena de seguridad, me alimenta y me da vida, me revuelco de nuevo en ti sintiendo tus manos y tu dulce voz ¡Calma bebé, ma está aquí! Y en mi egocéntrica existencia te robo la tuya. ¡No  te vayas! No me dejes a la deriva. Estoy tirado en una sala de parto de un horrible hospital ¡Mamá!

De un tirón deshilachas mis labios y son tuyos, haz con ellos lo que quieras, cómelos, digiérelos, los necesito solo para ti, para gritarte palabras de amor, palabras sexuales en idiomas desconocidos. Termíname el cuerpo (Sigue la banda sonora de mi vida) “Come de mí, come de mi carne”

 ¿Qué haces acá hombre? ¿No ves lo tarde que se ha hecho ya? ¿No ves todo el daño que has hecho? ¿No ves todo el daño que sigues haciendo? Lo sé, no lo quisiste así pero así pasó ¿Has oído a mamá? ¿No escuchas su llanto? ¿Sabes que es por ti, verdad? Qué mal padre has sido, qué mal padre eres, qué mal padre serás.

¿Te acuerdas cuando hablábamos del tiempo? ¿Lo recuerdas? Mientras jugábamos al cuerpo, a las sensaciones hablábamos de la inexistencia del tiempo con una Bogotá de testigo, allí, quietecita mirándonos  mientras nos arrancábamos los miedos que ya volvieron. Hablábamos del tiempo y sus diabólicas maneras de jugar conmigo, contigo, con todos. ¿Qué es el tiempo sino esa cerveza que quema mi garganta y demás partes de mi ser?  Y sigo entrando a hacer shows melodramáticos con frases alcohólico-literarias.

Ma, ma ¿Dónde estás? No desfallezcas, aún quedan sueños por cumplir, hay quedan mares por nadar, confía en mí, ma, confía que yo no te dejaré en este infierno de gente. Caminaremos sonriendo mientras la luna y su conejito nos guían por el camino de las utopías, reiremos de tiempos pasados, reiremos recordando cada trozo vivido que sacamos del corazón.
Sí, mami, sí. Esa sonrisa tuya me encanta, sigamos caminando.




Sueño con tus pezones, con tus redonditos y blancos pezones, recuerdo cómo te los chupaba y cómo te retorcías del sentir, cómo sentías mi lengua revoloteando por todo tu cuerpo, en tu cama, como jugábamos al cuerpo y me acariciabas el pene, sediento de ti, yo succionaba tus dedos y me convertía en serpiente que reptaba por tu piel en busca de tus líquidos vitales. Sexo, rico sexo que deseo contigo.

 ¿Te das cuenta? ¿Te hago muchas preguntas? Pues jódete, así como tú nos jodiste. Anda, hazte la victima y embadúrnate en tu mierda. No, no juego a la moralidad, no lo pretendo. Te amé por un rato ¿Sabías? ¿Lo supiste? ¡Cómo lo vas a saber si nunca estuviste aquí¡ Pero yo me pregunto ¿Qué puedo hacer? Llevo tu apellido, es como un estigma, como el estigma de Caín, del que habla Herman Hesse; ese estigma. ¡No metas a la abuela en esto! Ella fue una madre ejemplar, ¡Y mucho menos al abuelo! ¡No!, la culpa no es de ellos, es tuya y eso te carcome, andas buscando culpables. ¿Así debe ser todo? ¿Condenados a decepcionar a nuestros padres y ser malos hijos? ¡Vaya apellido el nuestro! ¿Renegar de mi historia, de mi familia? ¡Nunca! Si eso es lo que tú haces, no yo. Yo solo te niego a ti papá

El deseo se fragmenta en miles de pedazos e inunda mi ser como una piscina, allí está creciendo por ti a cada maldito segundo que pasa, queriendo romper las cadenas del reloj que separan nuestros cuerpos, nuestras carnes. "Quiero ser tu perro fiel, tu esclavo sin rechistar"

Me recojo y coloco en posición fetal, me abrazas y me calmas, estoy llorando en una esquina, las rodillas se me han raspado y tú me lames el alma muy suavemente, ma, acaríciame, soy solo un niño agobiado, cuídame en tu vientre, cuídame con tu calor y no dejes que me pase nada, no, no lo dejes. Arrópame en las noches de frío y recítame cuentos en las noches tenebrosas , inventa historias de superhéroes de provincias lejanas que se parezcan a mí, recoge con un pañuelo toda la sangre que cae de mi nariz.

“Ooooh baby oooh baby oooh baby, You'll always be baby to me” 

Soy caprichoso y debo envolverme en ti ¿No puedes? Claro, te comprendo, aquí estaré esperando para que me sigas desordenando los huesos. Anda, ve y cálmate, aquí estoy y mis pies echarán raíces por toda la ciudad mientras camino.

El rencor es el sentimiento más grande y es el que me llena con tu imagen, me hierve la sangre y empieza a despedir un olor pútrido que llena cada rincón de la habitación. Me canso de ser roca, las rocas son quietas, inpávidas y frías, empiezo a moverme y separarme de ti, te odio y lo sabes y no haces nada para cambiar eso, no quiero hacer nada para cambiar eso, te odio, te odio, te odio.

El tiempo pasa insoportablemente rápido sin ti, los días se han convertido en manufacturaciones de tus recuerdos, se desangran velozmente dejando sus viscosa sangre en el asfalto y camino pisando horas, minutos y segundos, me entierro el minutero entre los pies, duele, puto dolor temporal. ¿Quién inventó que para quererte necesitaba ese artilugio temporal? Te quise porque te sentí, no importan las leyes físicas, para mí es real mi amor por ti, mi deseo desquiciado y mudo por tu culo, te quiero porque  te siento.

¿Te vas? ¿Por qué? Aún no terminas con mi cuerpo. Este bar en el que estoy huele a ti, y a mí sudor, este bar huele a cerveza y a vino.
-¿A qué vino señor?
-Por un vino para ella.


Soñé, soñé con un profundo olor a pino, soñé que se encontraba al fondo de un camino empedrado, al fondo de la avenida de la esperanza. Caminé, paseando suavemente recogiendo el suave olor con mucha calma, saboreandolo e inyectándomelo. Había un árbol, me recosté sobre él y hablamos, escogiendo cada palabra, cada sentimiento que decir, se paró el aguacero que nunca cayó, ahora eramos dos gotas flotantes, se rompió la cadena que ataba el reló' a las horas, pasa, pasa y pasa impávido, la neblina cubre la noche y suavemente me levanto, miro a la fina oscuridad que me rodea y soy yo dentro de mí, huele a bosque, huele a un hayuelo, huele a vida. Soñé que amaba todo en cuanto podría existir y no existir, amaba el ying y el yang de las cosas. Allí, allí estabas tú, con tu suavidad corporal, un vago sentimiento de calma me entumecía y me llenaba de paz.El camino de la mayoría es fácil, el nuestro es difícil, caminemos al rededor del bosque noruego mientras busco mis raíces.


-Sebastián Vélez.

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