domingo, 18 de mayo de 2014

Dispárame

En mis oídos "Dispárame- Pornomotora", suena con fuerza y hace eso mismo; disparar, fulminar, proyectar hacia el fondo, inducir, inocular, digerir y en trocitos asimilar miles de ideas, a la ciudad y su noche vagabunda que marca el final de la partida. Soy el láser verde por encima de la ciudad serpiente -Y sigue sonando Pornomotora como banda sonora- No me importa lo que cruce mi mente si tengo un buen abrigo.
1280 almas surcan el cielo reventándolo y rasgándolo mientras una infinidad de mundos se transportan embutidos como el "capital humano" en el que nos convirtieron, salchichas grasientas humanas fuera de su empaque se derriten con la incandescencia que produce los sueños y promesas rotas,apuñaladas.
La cabeza de cada salchicha humana derrama pensamientos y se pierden entre su propia mierda. Yo, allí sentado soy absorbido por el reflejo y el contrareflejo; dos universos paralelos y distintos, llenos de prejuicios y alienación. Rompo la lente que escupe mi sombra en la pared.
Sigue sonando pornomotora, sigue siendo la banda sonora de este loco cinema que entra al vacio que es Bogotá. Llueve en Bogotá, la corriente enseña el camino hacia el mar; dejarse llevar suena demasiado bien y veo pasar la ciudad, la veo en todo su esplendor lumínico, sonoro, alcohólico-literario, demacrado y pusilánime ¡Calla, por favor! Quiero escapar, quiero salir ¿Qué es este mundo?¿Qué hago aquí? Y sigo robando y arrancando pedacitos de canciones; y ellas se desangran en mis oídos.
El tiempo se rompe en mis tenis y aparezco derrotado en el bar de siempre, hundido en la pared, y me hundo y me hundo, escucho murmullos de todos aquellos que se divierten y me embriago de sudor, me embriago de cerveza y mujeres bonitas. Y me sigo hundiendo como si el mismo tiempo que me trajo aquí me arrancara a pedazos la piel para fundirme con el frío concreto desgastado del bar. Me paro, pago y el viento me lleva.

Huyo del pasado y sin saberlo me sumerjo en él. Nace en mi memoria ese hombre, aquel bastardo que me dio a luz, mi lengua está poseída por un súcubo y busco en la basura unos labios que me acompañen cada noche. Busco a ese hombre que amo pero ese sentimiento se transforma como una niebla maligna en un sutil odio. Las decisiones malas tejieron esta red que nos unió, esta tela de araña gigante que flota sobre nosotros.
Busco, busco y me pierdo, laberinto de cemento y telecomunicaciones impiden mi progreso; retrocedo y una ley de la gravedad me entumece, busco aire encuentro polvo.Me asusto, el ritmo acelera, la sangre escapa a borbotones y rompe el sistema  circulatorio, que circula, circula y hace esferas de mi cuerpo. La mano me tiembla y empiezo a escribir rápido y tenebrosamente; la tinta se endurece y se riega por las paredes. Lo quiero encontrar y todo tipo de situaciones fisiológicas me atacan ¡PUMPUM!¡PUMPUM!
Maldito hombre que eres, maldito hombre que fuiste y me has dejado solo a la deriva, no te amo, esto se escapa al entendimiento.
Escapo, escapé, me perdí...

Al fondo dilucido su figura y miro con miedo, su tez fuerte y ajada, su gordura, su anchura y su cara se aclaran. Lo veo; es mi padre.

Dispárame papá, dispárame, tu ausencia me aqueja y me aplasta como una roca.

Y así, desperté.

"Soñé que me atracaban, soñé con dos tipos que me atacaban a puñal y en un acto heróico-imbécil me defendía, agarraba a uno contra el suelo mientras su cuchillo volaba por los aires caía en el suelo, el otro corría hacia mí y lo paraba con un puño en la sien; Corrí a recoger el cuchillo y con gran fuerza apuñalé al primero que yacía en el suelo con ganas de contraatacar. Su sangre era roja como una estrella a punto de morir, revolví sus sesos con su mirada atónita en mis manos desangrando su interior. Poco a poco se iba desplomando hasta rozar los abismos de la muerte, cogí su cabeza y lentamente lo deje en el suelo cerrándole los ojos para que no viera el resto del espectáculo. En ese instante el segundo hombre se recuperaba y yo de improvisto rompía su cráneo contra la acera, pateaba su cuerpo agonizante con tal fuerza que sus costillas débiles eran sometidas por mis suaves converse, sus aullidos eran ensordecedores pero mi odio gritaba aún más; comprendí que seguía vivo y lo asfixiaba con las cadenas de su bicicleta, nunca se imaginó que ese botín que robó de un estudiante universitario una noche antes sería el sello de entrada a algún lugar inventando por alguna religión para su muerte. Respiraba con dificultad hasta que su traquea dejo de resoplar, el silencio inundó la noche, la calle, la muerte. Mi respiración asfixiaba el lugar y los ojos dilatados de la excitación miraban el reguero humano en rededor. Desperté sangrando en el abdomen, grité y grité, solo tú me calmaste, llegaste y me agarraste las manos, me diste un suave beso en los labios y caí rendido en tu regazo. "Tranquilo flaco" susurraste y mis miedos desaparecieron. Volví a despertar."






SEBASTIÁN VÉLEZ APONTE...  Y OTROS.

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