sábado, 10 de diciembre de 2011

Morir así


"En el instante en que la lluvia cesó, ella expiró... el Sexo acabó.
Tan sólo prométeme que volverás dijo ella, Sabes que no lo haré le respondió él, entonces en el rostro cansado de aquella mujer se dibujó una sonrisa... Sé que lo harás.
-De qué te ríes?
-De nada.
-Deja de ser mentiroso.
-El deseo de sonreír se refleja incluso a través de tus ojos
-Créeme, de nada.

Pero él sabe que si hay algo por lo cual reír, que aquello que le queda por decir esta en el gesto pequeño de sus labios,que lo que acaba de suceder es el aliciente suficiente para comprender que la vida no es mas que un acto teatral que conduce a la hilaridad.A la primera vez nunca se alcanza la perfección.
Decide vestir su traje, levantarse y salir de la habitación, ni en esta ni en alguna otra vez podrá alcanzar la perfección con esa mujer."1
Una noche fría, las calles solas, por supuesto, es la madrugada qué mas espera, camina sin lugar fijo, sabe que pudo haber hecho más, sabe que esa mujer esperaba más que un orgasmo, pero ya no puede hacer nada.Se detiene en una esquina, mira su reloj, las 12:37, mano al bolsillo, viejo encendedor, enciende un cigarro. Noche fría, calles solas, maldita ciudad de sexo. Siente la lluvia, Esa lluvia que marcó el final de aquella faena majestuosa que en su mente siempre estará presente, piensa, medita, se pregunta: ¿Ella lo recordará? se da cuenta que tal vez sí, tal vez no.
Eso no importa ahora, apaga la colilla de aquel cigarro contra su zapato, cigarro cuyo humo se confunde con la niebla de esa noche y él no pudo disfrutar por pensar en esa, ¿su primera vez?, no está muy seguro.Abre su paraguas. Coge rumbo ¿A dónde? Hacia algún lugar.

Era algo difícil perderse entre muros de concreto, pero consigue llegar a un lugar que ni se hubiese imaginado que existía, una luz algo vulgar ilumina la entrada y una mujer le ofrece seguir. -¿Para dónde vas? Está haciendo frío, pasa, aquí aliviarás tus penas. Duda, retrocede, medita, piensa. ¿Una puta? tan bajo he de caer, se responde a sí mismo. Puta, mujer, sexo, ¡Qué putas! Ingresa e intenta disimular su angustia. Entra, no es nada disimulado.Se sienta en una pequeña mesa al final de la sala, una sala algo pomposa para su estilo, se quita el gorro, sacude su gabán y pide un whiskey. Mientras la mesera, un poco voluptuosa y algo despampanante sirve su trago.
Él piensa, mira alrededor, hombres con aquellas putas, o como prefiera llamarles su madre; mujeres de vida fácil. No ha sido una noche fácil para él, no se imaginó todo lo que acontecería este día cuando se despertó esta mañana. Por fin llega su trago, lo huele, lo prueba y siente ese calor en sus labios, entrando por su garganta.Mira por una ventana, una silueta de mujer llega hacia él, empieza a brillar la luz de su corazón, mientras unos labios se apoderan lentamente de él y una puerta a ninguna parte se ha comenzado a abrir. Terminó la noche como jamás había pensado, con una dama fingiendo orgasmos por dinero, cuando lo notó, sintió tanto asco por su ser que se vistió por segunda vez en la noche rápidamente, le tiró en la cara un par de billetes a la voluptuosa y algo encantadora señorita, en medio de ese antro, y salió corriendo.
Nuevamente la calle, nuevamente el frío que le helaba los huesos, las 3, ¿A casa?, ¿A la de ella?, indecisión, duda, miedo. Sin darse cuenta estaba sobre el andén llorando, la cabeza entre las piernas.

Empezaba a amanecer. Recapitula:

Tuvo sexo 2 veces esta noche, prefiere empezar por la segunda:
"Ella de rodillas, él también, ella le saca la camisa hacia arriba, él se dedica a destejer la unión de los botones. Ella le hala los broches de la correa, él se "entretiene" con esos senos algo grandes y blandos, más que suficiente para divertirse. Ella toma entre sus manos el falo erecto de su compañero, él le acaricia el cabello. Ella se consagra a su vocación de reina del sexo oral, mueve una y otra vez la cabeza hacia adelante y hacia atrás, él comprende que es uno más del montón, aquel a quien le hacen como a cualquiera, ella no se percata de lo que sucede, él se siente morir, piensa en la primera mujer mientras su miembro decae con lentitud hasta convertirse en la carne flácida que no debería olvidar ser."2 Asco, ¡sos un puto asco! se repite una y otra vez. Se levanta y alcanza a ver aquel sol mañanero que iluminaría la sonrisa de su amada, si él se hubiese quedado sólo esa noche, tan sólo una vez. Intenta buscar un bus que lo regrese a casa, donde pueda pensar, dormir, olvidar lo que había ocurrido... Uno, dos, cinco, más de una hora y no pasa el que lo conduce a su morada. Está desesperado, extiende la mano. Un taxi, si podría estar bien. -La dirección señor- Ah verdad! ... Otro cigarro, otra vida, otra mujer. ¿Suicidio? ¿Asesinato? En su mente ya había muerto la niña del bar, pero aquella otra le aturdía el pensamiento. No cumpliría su promesa, volvería, pero por más que sexo apasionante.
Llega a casa con un poco de alcohol en su mente.

-Buenos días mi doña- Dice mirando a su vecina regando las plantas, Se pregunta: ¿Qué putas hace esta vieja tan temprano regando plantas?
Las plantas se riegan solas
Photo by: Leidy Quintero.
Ella lo mira de reojo y con asco, en sus ojos esta reflejada toda una sociedad que lo juzga.
Busca con desespero sus llaves, no las encuentra, decide entrar por una ventanilla. Entra, se golpea la cabeza, no importa, no hay golpe mas duro que el que sufrió esta noche.Lo primero que hace, se desnuda, prende el radio, 99.1 Fm, no sabe exactamente porqué puso esa frecuencia, abre la ducha y siente como esas frías gotas rozan su piel, tratará de quitarse toda la suciedad que siente de una asquerosa noche, pero no tardará en darse cuenta que la única forma de quitársela, es volver donde su amada. Sale, se viste. Llama por teléfono. - ¿Puedo ir? Disculpa, necesito explicarte lo de anoche. - Está bien, responden del otro lado del auricular.
Sale, busca un bus, aproximadamente hora y media dentro del aparatejo que parecía más bien una locomotora por la cantidad de humo que despedía... Por acá, timbre señor, acaso no ve. Malditos sean todos. Baja y camina dos calles. Está justo en la puerta. Timbra, espera a que salga alguien, espera, alguien. Maldita espera. Enciendo otro cigarro.

¿A qué hora me los acabe?, piensa.

Bota la cajita de Mustang al suelo, mientras espera sentado se percata que ella se demora mucho, mejor, así piensa que decirle. Fuma, bota el humo, piensa, repite el procedimiento un sin numero de veces. ...
-No me gusta que fumes- dice ella.
Él se para rápidamente,mira su cigarro, va por la mitad, la mira a ella.
Lo bota, lo pisa y se queda mirándola a los ojos, tiene ganas de besarle, de hacerla suya otra vez, piensa en una idiotez:  "me acabé de bañar", -No seas güevon-se dice -Eso no importa ahorita- Se acerca más, su mirada se desvía a sus labios y luego a sus pechos,ella está en pijama aun. Ella lo invita a seguir, hace frío, él lo nota en los senos de ella, no lleva brasier así que es fácil saberlo. Él llora y cuenta lo sucedido, tiene pena en los ojos, ella lo nota, pero perdona su error, ya sabes, las mujeres son algo sentimentales, y en un momento están llegando a un orgasmo jamás antes sentido por esa ciudad, la sonrisa en el rostro de la dama refleja el placer que él quería que obtuviera, ¿Estás feliz? Como nunca antes en toda mi vida. Él lo sabe, es la hora, saca un cuchillo que había dejado en el suelo cuando comenzaron, y lo entierra en ella. Qué plácida forma de morir. ¿Volverás? Esta vez sólo con la luna.


Morir Así.


By:  Tatiana Fernandez, Sebastian Velez y  fragmentos robados de otro (1 y 2 Don Óscar Emilio Alfonso Talero y su libro "La mujer perfecta va a la peluquería")


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