Las nubes, en su eterno caminar, volar, van devorando la ciudad y su estrepitoso apetito de aventuras ciegas,desordenadas e intempestuosas. Bellezas corroídas por amarguras borrachas, tangos semi ebrios y letras sobrias, que , en su vapuleante caminar, exigen y generan sonidos incoloros.The sound of silence. Cocinando la vida a los pies de personajes que perturban el alma.
Él, él hombre invisible,sí, aquel soñado por Neruda, tirado en la montaña que parece ser su mendiga y misteriosa voz, sentimiento mental. Arañas en el hombro, cabellos que intentan danzar con el viento una aleatoria vibración de lo vivido. Al fondo, carros, cigarrillos, café,cerveza, cinemas vacíos, ladrillos que componen la monocromia de su hábitat: Bogotá, cromofobia.
Él siente con el almas las etéreas sensaciones que deja un intrépido paso por lo normal. Es un sujeto normal, exactamente eso, sujeto a todo ¡Eso mismo! Intentando desprenderse de las vicisitudes corpóreas e intradermicas. Con su desgastado papel y su desgastado tubo color negro: Lapicero, planta desgastadas ideas en lo que se podría llamar oxigeno de colores románticos sabor a gato negro melomano y jazzófilo. Banderitas que ve a lo lejos mientras ondean con los miedos de esa ciudad que tanto ama.
Él, con el alma en un caja, divisando antropomorfismos bifurcados en la cumbre de su montaña de mierda. Ruega a algo,siente algo, ama algo, huele algo, sueña algo y vuelca su todo hacía ella ¡Ella!Que cocina todo su ser, desde la olla hasta el condimento, su gato se lo comió.
Él, amando, coloreando, musicalizando sus orejas, y sus orejas son ella, todo él es ella. Se aleja y un ser alado: Insecto, se posa en sus dedos de papel succionandole el sabor, pero ¿Qué pasa? se envenena el bichito, se infesta y otra vez lo ha dejado solo.
Él y sus canciones, ella y sus él. Canciones que son vacíos llenos, tortugas de relatos antiguos, fantásticos y amores lesbicos, tangos ibero-américo-astrales con sabor a Buenos Aires y Cortázar por las tardes que llora mundos junto con otros seleccionados.
Él, todo se reduce a algo: Ella.
Él, Obvio¿No?.
Él.
Sebastián Vélez A.

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